“Es que el Medievo”: Let me tell you about it

El Medievo (TM)

El Medievo.

Este post no habla de ninguna obra concreta, sino que pretende poner bajo los focos un argumento en particular que se esgrime para defender obras con un alto contenido de sexo y violencia (principalmente hacia la mujer), ese que insiste en que “la Edad media era así, el Medievo, la Edad Oscura”.

De paso es probable que determinados clichés, tópicos y lugares comunes se lleven algún tirito que otro, pero no voy a entrar a criticar obras concretas; eso sería otro post distinto.

 

LA CRÍTICA NO ES CENSURA

ESTÁ BIEN QUE OS GUSTEN OBRAS CON ESTE TIPO DE AMBIENTACIÓN

PERO SED CONSCIENTES DE LO QUE LEÉIS

(y lo de que la Edad Media era “así”…bueno, partes *escogidas* de *algunos* momentos en *algunos lugares* durante la Edad Media eran así. Os cuento).

Y esto por qué

Gracias a un artículo sobre la representación de la mujer en el videojuego The Witcher 3 en el blog de Todas Gamers ha vuelto un clásico de las discusiones de internet: el sexismo en las obras de ambientación medieval fantástica. Como el juego en cuestión está basado en una saga de novelas y es un mal común en la literatura del género voy a hablar con novelas en mente (no concretamente las de The Witcher, aunque sea la saga que haya dado pie a este tocho), pero sería aplicable tanto a videojuegos como a series o películas.

Aclaremos desde el principio que en una obra de ficción todo lo que se representa es por decisión del autor; el autor decide si la ambientación es de una forma u otra, cómo se van a comportar los personajes, su forma de vestir, sus actos, la cultura que les envuelve, los hechos que hayan llevado al momento en el que se desarrolla la acción y bajo qué lente se nos muestra. Por supuesto, también decide qué partes de la historia que nos quiere contar ha de mostrarle al lector y cuales no.

El autor es, a todos los efectos, el dios omnipotente de su obra. Si aparece algo en ella es por voluntad suya.

Una vez dicho esto hablemos de los clichés de la fantasía, de documentación y de sesgos.

Cómo hemos llegado a esto

La fantasía moderna occidental le debe hasta la ropa interior a Tolkien; El señor de los anillos tiene unos 80 años si contamos desde el año en el que se empezó a escribir.

Echando mano de la Wikipedia vemos que El señor de los Anillos fue publicado por primera vez en España en 1978, 24 años después de su primera publicación en su idioma original. No sólo eso, sino que la trilogía en sí se escribió aún más temprano, entre 1937 y 1949 (no estoy teniendo en cuenta el dato de que Tolkien empezó a darle forma a toda su mitología en el 17 según la misma fuente; solamente la época de escritura de la trilogía en sí).

La obra fundacional, pilar del género y cuya influencia se extiende hasta el día de hoy es más vieja que los abuelos de algunos de vosotros. Sigamos.

Hay otro señor cuyo legado ha marcado tanto o más el género de la fantasía medieval: Gary Gygax.

Gygax fue uno de los creadores (el más conocido) del juego de rol Dungeons & Dragons; probablemente la influencia del juego y las novelas derivadas del mismo hayan pesado tanto o más que la de Tolkien a la hora de darle forma a la fantasía medieval tal y como la conocemos hoy, y es origen de gran parte de los clichés que afligen al género.

gauntlgrym-by-ra-salvatore

Estamos a tiempo de echarle la culpa de todo a Salvatore y a Moorcock e irnos todos a casa. ¿No? Nah.

(Detengámonos un segundo a apreciar la ironía de que la idea original fue un intento de aportar realismo a los wargames añadiendo reglas de armaduras y de armas a las miniaturas, y que una consecuencia lejana de aquello sean los mangas de gremios de aventureros que sólo trabajan en bajar a mazmorras a matar monstruos porque sí).

DUNGEON NI DEAI O MOTOMERU NO WA MACHIGATTE IRU DAROU KA

¿Creíais que no lo decía en serio? lo digo en serio. Viñetas de Dungeon ni deai motomeru no wa machigatte iru darou ka, de Fujino Omori y Kunieda.

Ahora bien, antes de que empiecen las protestas airadas : cuando digo clichés no quiero decir que sea algo necesariamente negativo; si un elemento se repite en ficción es porque funciona. El problema es su sobreutilización, que lleva al estancamiento creativo, a la falta de imaginación y al tedio del lector.

(como los citados mangas de aventureros cuyo oficio es mazmorrear).

A estas dos grandes influencias dentro de la fantasía medieval le debemos no pocos lugares comunes, aunque unos han sobrevivido mejor que otros.

El enfrentamiento entre el Bien y el Mal sin matices ni duda es tal vez uno de los tópicos que menos perviven. Hoy día la fantasía medieval tiene muchos más matices, diversos puntos de vista y abundancia de personajes ambiguos y moralidades poco claras.

Algo mejor lo lleva la presencia de magia en la historia, aunque en la actualidad es casi obligatorio crear un sistema de magia coherente que en apariencia acate -con más o menos manga ancha- las leyes de la física del mundo real.

Uno de los tópicos que sí goza de excelente salud en el mainstream es el de la ambientación en una Pseudoeuropa imaginaria. Rara vez las historias transcurren en una versión más o menos fiel de la Tierra real, sino que se trata de planetas creados desde cero con distintos accidentes geográficos. Y sin embargo, invariablemente la cultura y la sociedad se parecen a una amalgama de la imagen que tenemos de inglaterra medieval a través de la cultura popular, mezclada en ocasiones con toques superficiales de una europa central igualmente nebulosa.

Hablemos de esta Pseudoeuropa.

Es un poco así como Inglaterra, pero no

Este lugar imaginario está muy influenciado, como hemos visto, no sólo por obras escritas varias décadas atrás sino además bastante conservadoras (recordemos la época y el contexto en el que se escribieron).

Esta imagen deformada y simplificada de algunas partes de Europa en una época indeterminada de la edad media ha calado de tal forma en el género que poca gente se la cuestiona dentro del mainstream, hasta el punto en que hoy día se esgrime como “realismo” en las discusiones que tienen lugar en distintos puntos de internet el ambientar una obra en una versión de Pseudoeuropa que contenga ciertas dosis de sexo, violencia, suciedad, desesperanza y malas personas.

Esta versión ficticia de la Europa medieval es, a la vez, más y menos que su inspiración del mundo real. Suele existir magia de alguna clase, animales mitológicos de fisiología dudosa (o animales reales pero extintos), una o más especies de humanoides aparte de la nuestra y una notable falta de enfermedades comunes que puedan resultar mortales.

La economía es una de las facetas de la ambientación que se suele obviar; aunque la existencia de una estructura clásica de campesinos, mercaderes, nobles y reyes o emperadores nos lleva a intuir la existencia de cierto sistema feudal de algún tipo (aunque tampoco se suele hablar de protección o de obligaciones, especialmente en obras de autores norteamericanos en las que aparentemente el campesinado está un poco abandonado a su suerte al estilo de los western).

Encontramos ciudades prósperas de corte medieval tardío, renacentista o directamente pre-revolución industrial que se prestan estupendamente como telón de fondo para aventuras más urbanas; y suele existir una demanda más o menos estructurada de aventureros y/o mercenarios, o en su defecto un gremio de ladrones o facción rebelde en los bajos fondos de dicha ciudad.

En raras ocasiones la vida de la gente en Pseudoeuropa está estructurada alrededor de la religión, como sí ocurría en gran parte de la Europa medieval durante una parte importante del período; el catolicismo (o la versión del cristianismo correspondiente según la época y la zona) que permeaba la vida diaria es sustituido por un panteón de inspiración clásica con diversos dioses que conviven sin demasiados problemas y que otorgan habilidades reales a sus seguidores más fieles; o en su defecto, los dioses son una leyenda y en la época en la que se desarrolla la historia no son relevantes o se les da por muertos.

Habitualmente está llena de gente blanca con nombres de inspiración anglosajona o centroeuropea; el personaje no blanco ocasional -si es que aparece- con suerte es una rareza, un visitante “exótico” y desubicado y no se le atribuye ninguna etiqueta negativa (como que pertenezca a una raza no civilizada o que sea malvado). A veces se utiliza alguna de las otras razas humanoides como metáfora de un grupo étnico real para tratar temas de racismo, con resultados la mar de irónicos si el autor desarrolla ese tema por un lado pero se le cuela racismo involuntario entre los humanos por otro.

Esto contrasta drásticamente con la Europa real en la que la gente viajaba (aunque mucho menos que en nuestros días, obviamente). Existen registros, tanto escritos como en pinturas y otras representaciones, de la existencia de personas de diferentes etnias residiendo en Europa desde la época del Imperio Romano hasta los siglos XVI- XVII, tanto como ciudadanos libres (ojo, que esto se suele obviar) como criados o esclavos (por no mencionar que, aparentemente, los escandinavos venían a veranear a la costa mucho antes de lo que podríamos pensar.

Y si tenéis un rato, aquí tenéis cantidad de información entretenida sobre las Tablillas de Vindolanda, que aunque no datan de la Edad Media aportan más documentación demostrando que sí, que la gente viajaba, y los romanos movían soldados por todo el territorio).

Calcetines romanos.

“aquí en Britannia hace un frío que pela, por favor enviadme más calcetines”

(spoiler: se los enviaron. Sí, son para llevar con sandalias).

Esto no significa que no existiese ninguna forma de discriminación, claro; pero el racismo tal y como lo entendemos hoy día es un concepto relativamente reciente.

Un tópico fácilmente identificable como racista es el de la ciudad costera mercante pseudorenacentista, próspera pero peligrosa, poblada por gentes de aspecto vagamente italiano. Casualmente nadie es de fiar; ellos son ladrones, asesinos, mercaderes corruptos o contrabandistas, y ellas son asesinas, prostitutas o ambas cosas a la vez.

Luego con algo de suerte tendremos a los bárbaros del norte, y con mucha, mucha suerte se mencionará de pasada a “las tribus del este” como algo que está ahí fuera en algún sitio, siempre – o casi siempre- menos avanzados y civilizados que Pseudoeuropa.

Por supuesto los tópicos se pueden explorar de muchas maneras y depende en gran parte del tono de la narración; se puede contar una historia de opresión con la intención de hacerla evidente; se puede contar desde el punto de vista del oprimido como denuncia; o se puede contar una historia de forma que consciente o inconscientemente perpetúan dicha opresión.

Pseudoeuropa, además de atender poco a la economía, obviar un montón de enfermedades y ser algo racista, también suele ser machista.

Ojo, no me refiero sólo a que el sexismo esté integrado en la sociedad que se nos muestra sino que la forma de contar suele ser profundamente machista, en pro, de nuevo, de un supuesto “realismo”.

No hablemos ya de la imposibilidad de que en una sociedad supuestamente reminiscente de la europa medieval exista el arquetipo de Mujer Fuerte con corsé, escote y tacones que tanto agrada a determinados autores del género; este cliché es, muy obviamente, una fantasía que nada tiene que ver con el realismo y no se puede justificar con dicho argumento de ninguna manera.

Me refiero a utilizar el argumento del realismo histórico en obras en las que la violencia y la opresión hacia la mujer se encuentra de forma frecuente, sistemática y libre de consecuencias en mayor o menor medida.

Este es un aspecto que se elige mostrar; igual que se un autor puede obviar las enfermedades poco glamourosas que podrían acabar con la vida del protagonista de forma muy poco honorable en cuatro páginas, mostrar esta otra faceta de la vida de forma extensa y gráfica es también una elección consciente.

Ahora la cuestión, frente al argumento del “realismo en el Medievo” es, ¿qué base tiene esta ambientación? ¿Esto era así de verdad?

La respuesta, para sorpresa de nadie (espero) es “a veces, no siempre ni todo el tiempo”.

Fun Historical Facts (o algo)

Recordemos que cuando hablamos de la Edad Media Europea estamos hablando de un período que abarca un milenio, desde el siglo V al XV en un territorio cuyas fronteras se movían a menudo y en el que había guerras, peregrinaciones y desplazamientos de poblaciones enteras. Esto implica que no había una sola forma de hacer las cosas “en la edad media”, y que había una gran variedad de usos y costumbres según la época y el lugar.

Para el asunto de poner ejemplos voy a invocar la sabiduría y buen hacer de Kate Elliott, que escribió un ensayo acerca de cómo escribir mujeres sin cuotas en fantasía épica . El ensayo aporta una cantidad respetable de ejemplos reales (y bibliografía relacionada) de leyes, costumbres y usos en lo que se refiere a la mujer en distintos lugares y épocas del medievo. Como es muy largo y está en inglés, voy a citar aquí algunas cosillas porque sino igual pasáis de leéroslo, que nos conocemos.

How can women characters fit in epic fantasy settings based on a quasi-historical past? How can their stories believably and interestingly intersect with and/or be part of a large canvas? You can model actual lives women lived, not tired clichés.

“Cómo encajan los personajes femeninos en ambientaciones de fantasía épica basadas en un pasado casi-histórico? Cómo pueden sus historias entrelazarse o formar marte, de forma creíble e interesante, de una imagen mayor? Puedes basarte en las vidas reales de mujeres de verdad, no en clichés sobreutilizados”.

(no, no estudié Traducción e interpretación, por qué lo preguntáis)

In medieval Valldigna, Spain, Aixa Glavieta “went to court six times until she forced the Negral family return to her the terrace with two mulberry trees” which the head of the Negral family “had unfairly taken from her for one arrova of linen which she had owed him, although the leaves produced by these two mulberry trees alone (and which he had sold immediately) were more than enough to settle the debt.” [Ferran Garcia-Oliver, The Valley of the Six Mosques: Work and Life in Medieval Valldigna, Brepols, 2011, p 166]

Ejemplo de mujer en la españa medieval que no sólo era dueña de tierras, sino que tenía la capacidad de ir a juicio por su cuenta en defensa de sus intereses:

“En la Valldigna medieval, España, Aixa Glavieta “fue a juicio seis veces hasta que forzó a la familia Negral a devolverle el bancal con dos moreras que el cabeza de la familia Negral le había arrebatado injustamente como pago de una deuda de una arroba de lino que ella le debía, a pesar de que las hojas producidas por las dos moreras (y que él vendió inmediatamente) eran más que suficiente para cubrir la deuda”.

(Este ejemplo es uno de mis favoritos personales además de por ser valenciana, porque me imagino perfectamente a la señora yendo a juicio repetidamente en plan SERIOUS BUSINESS no solo por el terreno, sino porque se lo quitaron con malas artes y AIXÒ NO POT SER. Tengo que acordarme de conseguir el libro del que Elliott saca la cita ).

If you can’t find numerous examples of women who have ruled nations, principalities, and local polities, you’re not looking hard enough.

Diga usted que sí, señora Elliott.

El apartado sobre matrimonios de conveniencia entre dinastías nobles os lo pondría entero pero eso ya se pasaría un poco del derecho de cita. Os contaré por encima que Elliott defiende que se puede escribir a las mujeres en matrimonios de este tipo como “peones desvalidos” o como astutas embajadoras de sus propias familias, dinastías o naciones. También recuerda que rara vez estaban aisladas o se las impedía mantener contacto con el exterior y/o sus familias, y que eran las que administraban sus dominios durante las ausencias de sus maridos, ya fuese por conflictos bélicos u otras razones. Si enviudaban, en bastantes ocasiones quedaban virtualmente al mando y podían elegir a sus nuevos esposos.

Si queréis un ejemplo cercano, un vistazo rápido a la Wikipedia nos trae a Berenguela de Castilla, sin ir más lejos.

Until the mid- to late-nineteenth century, almost everywhere in France, at least half the people working in the open air were women. […] women ploughed, sowed, reaped, winnowed, threshed, gleaned and gathered firewood, tended the animals, fed it to the men and children, kept house […] and gave birth. Housekeeping was the least of their labours. [Graham Robb, The Discovery of France: A Historical Geography, Norton, 2007, pp 103-104]

“Hasta mitad- finales del siglo XIX, en casi toda Francia, al menos la mitad de las personas trabajando al aire libre eran mujeres. […] las mujeres araban, sembraban, cosechaban, separaban la paja del grano, trillaban, espigaban y recogían leña, cuidaban animales, alimentaban a sus maridos e hijos, mantenían la casa y parían. Las labores del hogar eran la menor de todas sus tareas”.

(Y ahora nos podemos imaginar por qué la colada se hacía una vez a la semana. No había tiempo!)

Sexual mores vary over cultures. The puritanical, post-Victorian mindset prominent in 20thcentury USA is unique to a specific era, and is in fact unusual.

“Las costumbres sexuales varían entre culturas. La forma de pensar puritana post-victoriana prominente en los USA en el siglo XX es única de una era específica y es, de hecho, inusual.”

Morticia Addams tomando té

Ya sabía yo que este gif lo necesitaría para algo.

El ensayo sigue relatando ejemplos reales y citando fuentes sobre costumbres referentes a la higiene, la esperanza de vida, las violaciones, los niños y la soltería.

Voy a detenerme un momento en el tema de las violaciones porque Elliott no pone ejemplos en su ensayo pero sí he encontrado otras fuentes al respecto.

Durante toda la historia han existido los crímenes con violencia. Las violaciones existen ahora y han existido en el pasado; sin embargo, esto no significa que en otras épocas no existiesen leyes al respecto, leyes que llegaban a ser considerablemente severas. Una “ventaja” secundaria del patriarcado es que en muchos momentos históricos atacar la integridad física de la mujer se consideraba un prejuicio hacia el hombre responsable de ella y este tipo de crimen se castigaba con dureza.

Es, de nuevo, decisión consciente y calculada del autor si quiere mostrar el acto como algo una agresión, un acto delictivo y dañino que la sociedad castiga, o si prefiere relatarlo con un nivel mórbido de detalle y a la vez describir una situación y una sociedad en las que la víctima esté totalmente indefensa y sin recursos.

Dependerá del tipo de historia que se quiera contar, por supuesto. Pero no existe una que sea “la única versión realista y esto era así y punto”.

En el libro Icelanders in the viking age: The people of the sagas   se nos cuenta que a pesar de tratarse de una sociedad patriarcal al parecer las mujeres tenían una libertad de movimiento bastante grande. La violación se trataba como un crimen contra la propiedad (del marido o el padre) y se castigaba declarando al culpable fuera de la ley, situación que permitía a cualquiera matarle sin consecuencias legales.

Apoyando la información aportada por las Sagas está el Codex Regius de Gragás:

The penalty for rape or attempted rape was also full outlawry.

Resumiendo: existen registros documentados de que durante La Edad Media de verdad en el mundo real™, en distintas épocas y lugares, las mujeres podían heredar, transmitir sus apellidos y status social a sus descendientes, trabajar fuera de sus casas, dedicarse a la medicina, tener posesiones a su nombre de forma legal y acceso al sistema jurídico, divorciarse, tener cargos de importancia política, combatir en guerras (con ejemplos que se remontan a la antigua Grecia) y colocarse de aprendices con un maestro gremial, entre otras cosas.

Como podéis ver, nuestra Pseudoeuropa típica y tópica del género fantástico se queda bastante corta a la hora de reflejar el realismo de verdad. Probablemente los autores de fuera del mainstream que se esfuerzan por contar otras historias de forma integradora y diversa estén mejor encaminados en el asunto del realismo que muchos de los que lo abanderan para defender que una obra tiene un sesgo sexista y/o racista fuertecito.

“Pero Delfina” diréis, “varios de los ejemplos que pone Elliott en su ensayo son de fuera de europa”.

En este post me he limitado a poner algunos (no todos) de los ejemplos europeos que aparecen en su ensayo por ceñirme al tema pero sí, hay registros de todo el mundo que indican que el pasado no era uniformemente machista tal y como entendemos a día de hoy el término. Sorpresa.

Ocurre que hay una tendencia en el género de fantasía medieval de mostrar lo peor del ser humano, enseñar los rincones oscuros, la desesperanza y el desamparo (a título personal, imagino que es un rebote contra los dragones de colorines, los buenos que siempre ganan y los archimagos de Bola de Fuego y Misil Mágico de hace unos años). No estaría de más que recordásemos, autores y lectores, que aunque nos guste este tipo de novela sigue siendo ficción, una ficción parcial (como todas, por necesidad y por elección) y que ni es el único tipo de historia posible, ni refleja fielmente la realidad sino una parte escogida de ella que se adapta a la narrativa que se pretende contar. Esto no debería impedirnos disfrutarla si es de nuestro gusto, pero siempre está bien tener un cierto espíritu crítico hacia el ocio que consumimos.

Disclaimer: no soy historiadora pero sé que las fuentes históricas deben tomarse con cierto escepticismo, incluso las primarias. Lo que sé sobre este tema se lo debo a gente más leída que yo que ha tenido el detalle de compartir sus conocimientos; si os interesa el tema, podéis visitar el blog de Kate Elliott, que además de ser una novelista excelente tiene unos conocimientos extensísimos de historia, y el tumblr de MedievalPOC, por poner dos ejemplos rápidos.

14 comments

  1. Ibram says:

    Coincido.

    Si bien hay muchos ejemplos de momentos históricos en los que la mujer era especialmente perseguida, que las etnias que no fuesen la dominante eran perseguidas por sus creencias y purgadas, si no se usa nuestro mundo en un momento concreto no hace falta ponerlos.

    Como ya dije via Twitter varias veces: “Si es un periodo caracterizado por eso, pues se debería poner en pos de ser fiel a la sociedad que se intenta representar. Si es la época victoriana, representa el racismo, machismo y puritanismo de la misma.”

    Y si no es nuestro mundo y se quiere representar un pastiche de un periodo marcado por la misoginia, el fanatismo y el racismo, o más bien xenofobia y odio a otras religiones como durante muchos periodos de la reconquista en los que se expulsaron moriscos y judíos de terreno cristiano; pues cojonudo, me gustan esos mundos. Un mundo en el que tu personaje morirá de una caries a las tres páginas no tiene potencial de crear una novela, pero uno opresivo y cruel tiene mucho, la lucha de clases, la guerra de sexos y otros tipos de conflictos siempre son fuente de tramas… siempre que no ralle lo absurdo.

    Siempre teniendo en cuenta que siempre será cuestión de lo que el/la autor/a quiera plasmar. Un ejemplo es el mundo de Las Flechas de la Reina, que tiene zonas matriarcales y otras de un machismo y misoginia exacerbado, como en el que vivía la protagonista.

    Un personaje, que es del siglo XVI pero sigue molando mucho es Graine Mhol que es la reina pirata de Irlanda y era muy badass.
    Adjunto Canción: https://www.youtube.com/watch?v=iOafalF22kI

    Poco o nada más que añadir, gran artículo y coincido en todo.

    Fun fact/PD: No se como, pero me mientras leía me di una hostia con mi colgante con forma de herradura en el ojo que solo espero que no me deje marca… Shit, eso dolió..

  2. Dalayn says:

    Lo has clavado. No conocía el ensayo, pero muchas gracias por compartirlo y traernos algunos ejemplos. Independientemente de que sea más realista o no, si metes magia u otras razas imaginarias, la excusa de realismo se queda en eso, en excusa. Desde que leí Neimhaim lo pongo de ejemplo para estos casos: es una sociedad igualitaria en cuanto a sexo, la discriminación va por otros lados (clanes, por ejemplo), pero las mujeres tienen las mismas oportunidades y posibilidades que los hombres. Si los escritores eligen otra cosa es porque quieren (y que puede estar bien), pero al menos aceptar que podría ser de otra manera.
    Nos leemos :)

  3. selebra says:

    TODO ME GUSTA, TODO.
    Un libro para cuestionarse esta visión de la mujer oprimida es El Rodaballo de Günter Gras. Aunque es la historia (inventada) de cómo se ha oprimido a las mujeres a lo largo de la historia, desde el neolítico, todas las señoras son muy de armas tomar. Por eso hay que oprimirlas ;)

  4. Xitoshi says:

    Hey!,

    Ya hemos hablado del tema por Twitter, así que ya sabes que comparto esta opinión, y mola mucho que no sólo te hayas limitado a hablar del articulazo de Elliot (que aún no me lo he leído entero! D: ) sino que lo hayas complementado con otras fuentes ^^

    Pero tb me gustaría hacer un pequeño comentario negativo sobre una cosa pequeña y algo tangencial, el comentario que viene a transmitir “todo lo que está puesto es pq el autor lo quiso poner explícitamente”. Eso me parece una verdad cuestionable simplemente por el hecho de que el subconsciente, lo que suena bien, o cosas que salen sin pensar juegan tb un papel muy importante a la hora de escribir una obra.

    Los autores también son humanos y pueden cometer errores, no seamos tan duros con ellos!

    Perdón por hablar tanto de algo tan pequeño, tampoco le des demasiada importancia xD

    Saludos!

  5. J.E says:

    En realidad, desde el punto de vista de moral sexual y papel de la mujer, lo que llamamos “lo tradicional” es más bien una suma de “la excepción del s. XIX” y de “los dorados 50 del s. XX”.
    Ello no condiciona, por supuesto, que siempre tuvo un papel subordinado, pero el relegarla a un plano domestico y “estético” fue algo más del s. XIX. Hasta ese entonces, en casi todas las sociedades del mundo, la mujer siempre ejerció un papel económico y social propio aunque generalmente, repito, relegada al dominio masculino.

    Una simple pincelada adicional, y espero que no sea demasiada polémica: durante casi la totalidad de la historia cristiana, la prostitución fue legal, y admitida como necesaria (aunque no demasiado honrosa).

    De hecho, parte de las obras que convirtieron Roma en una joya renacentista se pagó con los impuestos del Papa sobre la prostitución (¡!). En la España del Siglo de Oro los curas de parroquia ejercían la tutela y vigilancia sanitaria de las prostitutas de su barrio y sus precios eran establecidos por decreto real. Existían burdeles establecidos a costa de los Ayuntamientos, por considerarlos un servicio público necesario e incluso un Papa, Pío II, escribió una novela erótica antes de ser Papa (aunque luego se arrepintió).

    Comento esto no por hacer apología de la legalización de la prostitución (no tengo una opinión 100% formada al respecto), sino por mostrar que la mojigatería y el rechazo frontal a la carne es una mentalidad más propia de la época victoriana que de la moral europea más largamente establecida.

    Otro buen libro sobre el papel de la mujer a lo largo de la Historia es “Historia del matrimonio” de Stephanie Coontz. No es propiamente un libro sobre las mujeres, pero si que muestra como el papel de la mujer, históricamente, no ha sido el papel de florero doméstico que se le ha asignado en tiempos más recientes, sino que ejercía un relevante (aunque subordinado al hombre) papel económico y social. Mi caso preferido es de una mujer inglesa que, siendo inmensamente rica por sus negocios mercantiles (negocios que montó ella, no él), consiguió pagar a su marido para establecer por contrato que ella no tenía obligación de acostarse con él.

  6. Delfina says:

    J.E., No me parece polémico mencionar la prostitución, de hecho en el ensayo de Kate Elliott también habla del tema:

    “Among people who believed that simple fornication or adultery by married men with unmarried women was not all that bad, prostitutes might be just another sort of service worker. They could be part of networks of women within towns, associating with other servant women if not with their mistresses. One London case involved a prostitute who gave other women information about the sexual prowess (or rather lack of it) of potential marriage partners, reporting ‘that certain young men which were in contemplation of marriage with them had not what men should have to please them.’ One man sued her for the damages he sustained in losing the opportunity to marry a rich widow.” [Ruth Mazo Karras, Sexuality in Medieval Europe, 2005. p 107]

    Por no mencionar uno de mis datos favoritos sobre la prostitución en la historia; el barrio rojo de Valencia que estuvo activo (y legislado) de 1315 a 1677 y era famoso en toda Europa. Tenían servicio médico a cargo de la ciudad y todo.

  7. Delfina says:

    Xitoshi:
    A ver que me explique.
    El autor de una obra decide absolutamente todo lo que quiere mostrar en ella; esto es un hecho, como que el agua moja. “Aquí hay naves porque molan, aquí hay un secundario para avanzar la trama, aquí hay una señora estupenda que tira cuchillos porque me encanta la idea, quiero que se enrolle con el protagonista y de paso tengo un personaje femenino importante en la trama. Y va a ser pelirroja porque mi mujer es pelirroja”, y así todo.

    Otra cosa es que el autor desconozca la carga que puedan tener determinados elementos que haya elegido y lo haya hecho por razones distintas a ello.
    Eso ocurre continuamente y creo que es el deber de cualquier autor el ir dándose cuenta de sus propios sesgos, ya no con el fin de evitarlos si no quiere (que eso es otra elección que se puede hacer; hay obras que son conscientemente problemáticas en uno o varios aspectos pero los autores saben perfectamente lo que están haciendo y lo que quieren contar) sino para tener el control real de su obra y asegurarse de que lo que se cuenta es porque se quiere contar, no porque se es una víctima ignorante de los prejuicios de la sociedad en la que se vive. Para mí crecer como autor es eso, conocerse a uno mismo y saber por qué se decide escribir una cosa u otra.

    Por supuesto no todo el mundo está en ese punto de introspección, pero una vez la obra se publica eso ya no es importante en realidad. Las obras se pueden (y deben) criticar de forma independiente del autor. Y si a alguien le dicen “esto que hay en tu obra es problemático” (o que no se lo digan; que encuentre un artículo que dice “X cosa es problemática” y resulta que la está utilizando en su obra regularmente), creo que es una oportunidad para reflexionar sobre lo que se cuenta, lo que se quiere contar en realidad y si hay distancia entre las dos cosas.

  8. J.E says:

    Ante todo, me tengo que leer ese libro. Promete. :)

    En segundo lugar, creo que el valor de esta reflexión esta, más que en cada uno de los autores que escriben, en como la suma de todos los escritores de fantasía medieval están creando una serie de sesgos sospechosos.

    Más que el proceso individual de escritura, que como aclara Delfina es algo muy personal, es como la suma de todos esos procesos insisten en un estado de cosas que nos debería preocupar, no solo porque esos sesgos empujan hacia una progresiva “estandarización” del mundo fantástico, y por lo tanto hacia una pobreza estilistica, sino que además esos sesgos apuntan en direcciones que muchos lectores, como yo, no nos gustan.
    Y para justificar esos sesgos aluden a una naturaleza mitificada de la Edad Media Europea, y este ensayo deja claro que la Edad Media Europea no sirve para sostenerlos. Es un problema de ideas preconcebidas actuales. Y es importante darse cuenta, porque solo así los autores podrán trabajar en ello.
    Al fin de al cabo, también forma parte del proceso de escritura darse cuenta de bajo que reglas estas escribiendo, y al percibirlas tomar la elección de someterse a ellas (por afinidad o por preferir insistir en otros cambios) o subvertirlas (por experimentación estética o por compromiso social).
    Pues como dijo alguien que no recuerdo (McKee? Snyder?): “Quien escribe sin reglas simplemente ignora bajo que reglas esta escribiendo”.

  9. Virginia Marcos Barcena says:

    Esto es una absoluta maravilla. Desde que empezó este debate he descubierto más y más cosas de la figura de la mujer en la Edad Media y la verdad es que me ha entrado el gusanillo de investigar la vida de algunas mujeres y algunos casos y sus sociedades. Nunca me gustó mucho la Edad Media porque la “Reconquista” en clase estaba plagada de lagunas y tenía muy poco consistencia como historia de ficción (que es como yo me aprendía la Historia), pero oye, desde una nueva perspectiva, tiene buena pinta.

    Un saludo, y gracias por compartir todo ese trabajo de documentación. A ver si tengo un huequillo y me paso por el blog que has comentado, que en inglés necesito más tiempo de lectura.

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