Qué es ser buen dibujante II

No hace ni diez dias que he reabierto el blog y ya ha vuelto EL TEMA. Lo he visto en Twitter* y como se me queda muy corto para explicar nada, he decidido repasar un poco el último post que hice sobre el tema y añadir algunas cosas que me dejé en su momento.

En el post viejo olvidé mencionar qué es lo que yo creo que es un buen dibujante a nivel técnico: para mí, un buen dibujante es el que cuando escoge un marco de reglas a nivel gráfico y estético, las cumple.

(¿pero qué mierda gafapasta ha dicho esta?)

Por  ejemplo: un dibujante decide que lo suyo es el estilo realista, respetando proporciones y anatomía y con línea sensible clásica y limpia. Si su trabajo cumple esos requisitos que él mismo se exige, entonces es un buen dibujante.

Otro dibujante decide que  prefiere un estilo cartoon, estilizando y distorsionando pero dentro de unos límites reconocibles, con líneas mucho más sueltas. Otro puede preferir un estilo hiperdetallista y grotesco.O muñecos de palo. O incluso puede tratarse de la misma persona en distintos momentos de su vida, saltando de un estilo a otro.

El caso es que mientras uno cumple con lo que se propone dibujar, es un buen dibujante.

OJO, que esto no significa que de repente las excusas de “es que lo he dibujado así aposta” valgan; aquí es donde entra la coherencia. Una cosa es proponerse dibujar -otro ejemplo- las manos de una manera determinada, y otra que una postura concreta salga mal y aparezca extraña o deforme. Eso es un caso de no cumplir, y es un fallo de dibujo sea cual sea el estilo.

Y esta es mi opinión sobre lo que es buen o mal dibujo en general, y la razón por la que miro mal el curro de Liefield y no el de Calpurnio.

*Twitter queda oficialmente establecido como mi razón principal para reabrir este blog.

 

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